jueves, 14 de junio de 2012

INTISAR, UNA VEZ MÁS …


En una cárcel de un lugar perdido en el mapa se encuentran una mamá de veinte años y un bebé de cuatro meses, al que amamanta en un estado de desesperación y abandono por un hecho que sigue sucediendo inexplicablemente en esta época.
Ella está acusada de adulterio, en un principio negado por ella misma, no tiene abogado y últimamente aceptó los hechos porque fue golpeada por su propio hermano. Esta mujer además del bebé tiene dos niños, que son cuidados por un familiar cercano. Intisar, que es así como se llama es sudanesa y no conoce demasiado el idioma árabe. Todo juega en su contra y su esperanza quizá radica en la opinión pública y en la fuerza que pueda tener para no llegar al horror de una lapidación en medio de una calle.
Es inconcebible pensar en los desatinos que cometemos los seres humanos, someter a una mujer sin ningún derecho a defensa, sin derecho a arrepentimiento si es que fuese verdad la acusación pública.

Se creen con la potestad de quitar la vida a una joven mujer a la que pococs defienden. Al parecer no quieren romper con las estructuras esclavistas y denigrantes que asolan muchos rincones del mundo. Desgraciadamente estos casos siguen ocurriendo y nadie les pone freno.
Las mujeres de las culturas como las de Intisar deben sentir una soledad y un dolor inmenso de no ser valoradas  como seres humanos y cada uno de nosotros deberíamos darle voz a las que no tienen la propia, es nuestro deber mantener la esperanza que la difusión mueve montañas o al menos eso creemos y esperamos.
NORA.

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