martes, 27 de marzo de 2012

LA VIDA SIN AGUA

Si hacemos un ejercicio mental en que de un instante a otro no recibiéramos agua, que ese precioso elemento, bello como el cristal, de pronto se hiciera notar, por no estar, y fuera un bien tan valioso como una joya que ansiamos poseer, ¡cual sería nuestra reacción y desesperación!, puesto que habitualmente está a nuestro alcance sin darle valor, derrochando esa riqueza que vemos fluir como algo tan natural.

No cuidamos los ríos, que a veces bajan contaminados por nuestra culpa y a veces gracias a empresas a las que no les interesa lo que vierten en su curso, arrojando metales y venenos que destruyen el medio ambiente. El agua está tan incorporada a nosotros que no concebiríamos no tenerla. Y si nuestro ejercicio mental se amplía y miramos más allá, deberíamos pensar que en el mundo diariamente mueren ocho mil niños por día, por falta de agua y el cuarenta por ciento de esos niños en el África Subsahariana , además de faltarles para beber, les falta para su higiene personal, adquiriendo enfermedades de todo tipo causadas por la terrible situación que viven en sus lugares de origen.

La desprotección que se debe sentir al no tener ni siquiera el agua imprescindible para cubrir las mínimas necesidades de los niños… La desnutrición y falta de agua es un mal presagio, significa enfermedad y muerte.
Hoy se destruyen países y miles de vidas a causa del petróleo y en un futuro no muy lejano esas guerras serán por el agua, la que hoy mal gastamos, sin darle la valía que tiene y sin pensar que es un elemento limitado e inexistente para muchos, que ansían y merecen ese privilegio.
NORA.



“LA ORILLA LE IRÁ MOSTRANDO QUE
RUMBO TOMAR, BRILLANTINA DE AGUA
ROMPE EN EL ROQUEDAL, CORRE, CORRE
Y OTRO RÍO MÁS. PUENTE DE QUEBRACHO
A NINGÚN LUGAR, MONTECITO GUACHO
SORDO DE TRINAR. CORRE, CORRE, CORRE…
Y OTRO RÍO MÁS.” –ANA PRADA-

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