jueves, 8 de marzo de 2012

EL TREN DEL OLVIDO


Hoy necesito expresar sentimientos y sensaciones tal vez muy mías, pero esta última tragedia del accidente de tren en Argentina, mi lugar de nacimiento, produjo en mí un vacío interior inmenso al ver esas imágenes de la gente que diariamente se lanza a un safari, que no es precisamente de aventura, sino de supervivencia donde se sale de casa en busca de un trabajo o estudio sufriendo inseguridades en todos los sentidos y batallando para llegar sanos y salvos de nuevo al hogar en esas líneas de trenes denigrantes, sucias y viejas que producen en mí impotencia, desazón e indignación.

El haber visto esos cientos de heridos y cincuenta y un muerto que se multiplican porque son cincuenta y una familias, rotas en un solo momento, donde sueños y proyectos quedan truncados, me producen angustia, enojo y una inmensa tristeza porque además lamentablemente el gobierno y todo su entorno no subirán jamás a esos trenes de la muerte y se continuará en este y otros temas importantes haciendo prevalecer el amiguismo, la corrupción y la frivolidad y mirándose a un espejo triunfalista e indiferente.
 
Muchos accidentes han ocurrido y desgraciadamente volverán a ocurrir porque no se cuida a la persona que diariamente sale a la batalla indefensa y resignada. Sé que los países se forman duramente mediante el sacrificio de su pueblo. Nuestros cimientos están llenos de personas que quedaron en el camino y sus paredes no están firmes. Aún así, en estos cimientos quiero sembrar una semilla, la cual deseo fervientemente que florezca y que mi próximo sentimiento   sea de esperanza, y todos los sacrificios no hayan sido en vano.¡Dios lo quiera así!
Nora.

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