sábado, 18 de febrero de 2012

COSTUMBRES Y TRADICIONES DE MI PUEBLO

No quisiera dejar pasar el tiempo que me ha tocado vivir sin haber dejado escrito algunas de las costumbres y tradiciones de mi pueblo.

Hace unos días, el 22 de enero, fue su santo patrón. San Vicente el de la parrilla. Yo recuerdo esa fiesta desde que pasó la guerra, cuando tenía cinco años. Entonces pomposamente se celebraba durante tres días, había misas concelebradas con diferentes sacerdotes y luego había buenas comidas. El que lo tuviera llevaba el mejor capón del corral y luego había bailes y más bailes, se aprovechaba el evento para estrenar el abrigo, vestidos, zapatos y también madreñas para la lluvia y la nieve.
Con el paso del tiempo mi familia emigró y cual no sería mi sorpresa que años después mi pueblo sería famoso en España y en el extranjero por "el salto de la cabra", animal que se tiraba desde un balcón del campanario de la iglesia. Según me contaron era una tradición muy antigua y que se suspendió en épocas de la guerra por cuestiones económicas y fue más tarde cuando volvió con más fuerza. Una de mis tías me comentó que esa fiesta la conocía de siempre y me contó que los mozos que entraban al servicio militar compraban la cabra en unión de las mozas de la misma edad para darse unas buenas comilonas, pero antes querían divertir al pueblo con el célebre espectáculo. Dicen que el animal no sufría daños pues los mozos preparaban una fuerte lona cosiendo entre sí unos sacos llamados quilmas, la sujetaban bien fuerte y el animal caía dentro y sin sufrir daño.
El pueblo aguantaba horas el espectáculo con temperaturas de cero grado, luego vestían a la cabra ridículamente y a pasear entre la gente, a mí me recordaba al circo romano.

Pero un mal día cogieron la lona unos jovencitos y al ver venir desde el cielo aquella mole de animal, soltaron la lona y el pobre animal se estrelló contra el suelo. Por supuesto la noticia se extendió llegando incluso a oídos de Brigitte Bardot y lo denunció al parlamento europeo con lo que prohibieron la fiesta, aunque los jóvenes del pueblo no estaban de acuerdo. Hubo riesgos de multas si volvían a repetir lo del pobre animal y allí se acabó la historia, aunque fiestas bárbaras hay en muchos lugares y no ocurre nada.
Los tiempos cambian y ahora tiran una copia de cabra rellena de paja, pero no es lo mismo, no tiene el mismo morbo dirán algunos y otros se alegrarán de salvar al pobre animal. De todos modos en esto también las familias estarán divididas.
Así y a grandes rasgos una de las costumbres de mi pueblo situado en la provincia de Zamora y de nombre Manganeses de la Polvorosa.

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