jueves, 17 de febrero de 2011

Mi Día

Sonó el despertador. Lo apagué y seguí durmiendo hasta que me despertaron otra vez las compañeras de casa. Estaban hablando a gritos, cada una en su habitación. Me levanté y fui a darme una ducha y después tomar un café.
Era el día de la huelga general. Se supone que si se hace una huelga, hay que salir a la calle – y a lo mejor primero en Donosti y luego en el pueblo –, pero nosotros esta vez aprovechamos el día libre para limpiar la casa. Una limpieza general. A mediodía preparamos la comida y comimos todos juntos. Como de costumbre, comimos viendo las noticias y comentándolas. Sólo nos faltaba la posibilidad de confrontar lo que decía la tele con lo que ponían algunos periódicos, ya que estos también se sumaron a la huelga.
Por la tarde seguimos con los quehaceres domésticos. No lo entiendo, vivimos en casa cinco, pero a la hora de lavar la ropa parece que somos al menos veinte. Por desgracia lavamos también un USB que alguien había olvidado en el bolsillo de unos pantalones. Al atardecer nos juntamos en el parque con amigos que vinieron de Azkoitia y luego volví a casa para cenar. Terminamos el día con una película.
Muchos no creen que un grupo de cinco personas de tres países diferentes sea capaz de convivir tranquilamente. Bien, me gustaría invitar a todos ellos a nuestra casa…                                                                            
                                                                                              Mikaela

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