martes, 16 de noviembre de 2010

SOBRE MIGUEL DELIBES Y SU OBRA (1ª parte)


En general me gusta toda la obra de Miguel Delibes, pero el libro que estamos leyendo ahora en la Tertulia y que es “El hereje”, me parece un libro para releer, porque es muy rico en vocabulario, expresiones y descripciones, con palabras del romance de siglos atrás, quizás extrañas para nosotros, pero que no le quitan mérito.

En esta obra de El hereje, el padre del protagonista, Cipriano Salcedo, me parece un hombre prepotente y cruel, acostumbrado a dominar al inferior o al débil hasta llegar a la crueldad, la cual la manifiesta, como digo, con su propio hijo al que culpa de su inestabilidad. Es una persona definitivamente hipócrita, viciosa y miedosa del entorno además incapaz de ningún sentimiento noble.

Delibes nos adentra en una obra llena de matices, llena de personajes y ambientes rurales tan bien descritos que parece que estamos inmersos en ellos. Los pastores que aparecen en la obra son reales en sus trabajos e ideas, así como la belleza en las descripciones de los paisajes del páramo, de los bosques y sembrados.

Hay otros personajes muy bien retratados como el sacerdote rural, inteligente y sencillo a la vez que llega a la vida de Cipriano, protagonista de la obra, como una luz que está iluminando su vida incompleta desde su entrada en el orfanato, pasando por sus experiencias amorosas desafortunadas con Minervina, confusas por su soledad de afecto y su matrimonio con Teodomira.

Lo único que le ha salvado a nuestro personaje Cipriano Salcedo es su fortaleza y ganas de superación en el trabajo y socialmente relacionándose sin problemas aunque con grandes complejos y problemas de conciencia que amargan su vida. Será el sacerdote Cazalla, como digo, el que le dará estabilidad a su vida aclarando sus ideas y escrúpulos y sus problemas del momento. Así comienza un camino más claro y gratificante con la dirección del
doctor Cazalla  y su círculo.
Paquita Gil.


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